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21 de junio de 2013

Un paseo por mi ombligo


La visión del ombligo, de un ombligo bonito, perturba. Lo dice un amigo mío, al que le gustan especialmente los ombligos.

Confieso que nunca me fijo en los ombligos, por muy eróticos que les resulten a algunos hombres. Conozco a varios, a los que les he escuchado hablar de esto, pero no acabo de verle la gracia a este resto de cicatriz circular que nos queda cuando nos han cortado el cordón umbilical que nos unía a nuestra madre y que ya no vuelve a servir para nada más en la vida, salvo para los devaneos eróticos.

8 de junio de 2013

El zapato de La Cenicienta

Es increíble como puede cambiar un cuento. 

¿Quien no recuerda el momento en que la bella cenicienta perdía su zapato de cristal  al tocar en el reloj las 12?



29 de mayo de 2013

¿Cuanto pesa un corazón?

Hay momentos en la vida en que te gustaría no tener un corazón. Me refiero a ese que se enamora y que después sufre, o más bien sería a él, al que no le gustaría tener un cuerpo, porque… menudos disgustos le damos algunas veces.

26 de mayo de 2013

¿La belleza caduca?



Hoy me he levantado un poco torcida. Bueno, más que torcida angustiada. No consigo salir de ninguno de mis problemas, y el tiempo apremia. La situación es cada vez más preocupante y todo parece que se me derrumba encima.

12 de mayo de 2013

Hace 50 primaveras


En la finca Vista Alegre
Hace  ya 50 primaveras (y algunos días) un soleado 8 de mayo de 1963, decidí sacar mis dos piececitos a este mundo, antes incluso  de querer verle la cara. Pudo ser un simple toque de coquetería por no querer presentarme con tales pelos (aunque si  en ese momento llego a saber que las uñas de los pies también se pintan....no se yo... lo mismo saco el culo. ¿Culo? ¿He dicho culo?) o sencillamente resultaba más fácil sacarlos al aire antes que la cabeza ("..zota" para ser más exactos). Sea como fuere, ahí estaba yo: el tercer choch... digo... la tercera hembra en vez del tan esperado varón, el cual llegó, justo justo, después de mi.  El tema estaba, por lo visto, en no parar hasta conseguirlo (al varón me refiero) y al cuarto intento ¡¡¡familia numerosa!!!. Era bueno eso de tener un hermano pequeño y no quedarme en un extremo. Suponía que el estar entre medias hacía que uno se sintiera un poco más arropadito, pero ¡un momento! ¡Que demonios estaba pasando! ¿Donde se había visto que al último que llegaba se le pusiese el primero? ¡¡¡No hombre nooo!!